La búsqueda del reloj deportivo

Hace ya 9 meses que llevo el Apple Watch como regalo de mi cumpleaños y la verdad es que durante este tiempo debo decir que me está gustando mucho como una extensión o complemento más de mi móvil, ahorrándome tiempo en el trabajo, agilizando mis comunicaciones y con cierto toque deportivo pero más orientado a la salud que al rendimiento físico.

En los primeros meses de tener el Apple Watch junto con la pandemia llegué a barajar la posibilidad de vender mi Garmin Fēnix 5X de Zafiro y es que parecía no haber hueco para dos campeones pero durante estos meses si he podido ver que si bien el Apple Watch, como Smartwatch es impresionante, como reloj deportivo deja mucho que desear por múltiples razones.

La primera de ellas es la principal que el Apple Watch me echaba hacia atrás y es la autonomía. En el peor de los casos 18 horas, en el mejor sin hacer mucho uso de él, 36 horas pero sea como sea es una carga diaria lo que necesita. No es que tarde mucho en cargar, quizá 30 o 40 minutos pero viniendo de alguien como yo que está acostumbrado a relojes automáticos o solares o relojes como el Garmin o los Suunto que oscilan entre los 12 y 30 días, eso de tener que marcarme un horario para cargar el reloj es realmente un problema.

Dicho esto, si pese a ello y tras 9 meses lo sigo llevando es porque creo que merece la pena dicha carga debido a la productividad laboral que me ofrece el resto del día para usarlo como controlador de música, para ver que ocurre en mi teléfono sin tener que desbloquearlo, colgar o descolgar llamadas, realizarlas o responder mensajería instantánea. La diversidad y potencial del Apple Watch a nivel comunicativo no tiene parangón y durante mucho tiempo no creo que no tenga una competencia ni siquiera próxima.

Ahora bien, ¿puedo prescindir pues de mi Garmin Fēnix? La respuesta es un rotundo NO. Del mismo modo que Apple Watch tiene sus ventajas, a nivel deportivo y más a nivel de alto rendimiento y ya no solo por autonomía necesaria para deportes como el Ultra Trail es el procesamiento de datos en todos los aspectos y, sobre todo, la necesidad de independencia total del reloj respecto al teléfono.

Del mismo modo que el Apple Watch sin un iPhone es poco más que una piedra con pantalla incluso si tiene 4G, relojes como Suunto o Garmin no necesitan para nada el terminal disponiendo de una total independencia a la hora de usar los mapas, el GPS, la recopilación de datos y su procesamiento.

Tal es el extremo de este ejemplo que lo podemos ver incluso en los métodos para el trabajo de datos, previos, durante o posteriores de un trayecto o un ejercicio. Así como Apple Watch depende del iPhone incluso para poder ver resultados (algo mediocres) en su aplicación Apple Salud, Garmin con Garmin Connect o Fitbit tienen portales con muchísima información y, sobre todo, la ventaja de poder exportar e importar todo el contenido, no así Apple que apenas da facilidades para exportar el contenido y convirtiendo el un verdadero infierno la posibilidad de descargar los datos allí alojados para volcarlos en otra aplicación.

Así como Garmin Connect Mobile permite enviar los datos recopilados desde el reloj de Garmin a Apple Salud, el Apple Watch no permite exportar ningún tipo de dato a ninguna aplicación de terceros (si bien este suele ser el comportamiento habitual de Apple con todos sus productos). No existe ni la opción de usar una ruta creada como GPX para poderla seguir desde Apple Watch sin tener que recurrir a aplicaciones como Wikiloc (y pasar por caja dicho sea de paso)

Sea como sea, mis tres relojes se quedan como están 😛

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